“De las cosas seguras, la más segura es la duda”.
Schopenhauer.
China, “ese gran país con una no menos prometedora economía” según algunos con sus más de 1.000 millones de consumidores potenciales, panacea de todos nuestros males y sobre todo de los de algunos.
Actualmente China depende energéticamente en un 65% del carbón, con una estructura industrial obsoleta, hasta hace poco era exportador de petróleo, pero ahora es el segundo importador neto, y al precio que está el asunto e “increscendo” posiblemente hasta por encima de lo 200$ el barril, según expertos.
El gobierno chino no puede garantizar el abastecimiento eléctrico, por lo cual, la zona costera que agrupa el 60% de la producción y el 75% de la inversión extranjera han puesto en marcha, pequeños grupos electrógenos alimentados por fuel. Según fuentes Chinas el país consume el 7% del petróleo mundial. En su nivel más alto pueden extraer 200 millones de toneladas, lo que significa una dependencia exterior del 60% (a 2005). Carecen de stocks estratégicos.
Según Fortune Magazine: el 40% del aumento de la demanda mundial de petróleo proviene de China. Esta subida no es sólamente a causa del aumento del número de vehículos, sino sobre todo por las alternativas que constituye el petróleo frente a las rupturas del suministro de carbón para la producción de energía eléctrica. El consumo anual de cada chino es de 1,8 barriles. Frente a 17 barriles de un europeo y 28 barriles de americano. Asia consume el 27% del consumo mundial de petróleo, pero sólo produce el 9%.
El suministro de petróleo chino se realiza desde los países de oriente medio vía petrolero a través del estrecho de Ormuz hasta Shangai, 12.000 km de ruta, absolutamente controlada por EEUU y su armada.
Esto causa una gran intranquilidad en China ante una posible crisis diplomática.
Al poder chino no le gustan sus campesinos a los que expulsa y destierra con violencia para construir nuevas fábricas donde están sus tierras. Cada vez hay un número mayor de campesinos que sufre enfermedades provocadas por la polución de las empresas cercanas. Tarde o temprano el nivel de desarrollo de la economía y sociedad china exigirá un sistema sanitario acorde con los tiempos actuales.
A medida que el país se desarrolle se deberá enfrentar a un cada vez mayor número de delicuentes, lo cual nos llevará a sistemas policiales del tipo occidental y no al sistema militar actual.
Tenemos también costes medioambientales, aproximadamente el 20% del agua existente se encuentra tan contaminada que no puede ser utilizada ni en la industria. Convirtiéndose actualmente en una de las principales preocupaciones de sus gobernantes. Esto ya por si sólo hipotecaría el futuro de cualquier nación y por supuesto dará píe a algún articulo más adelante.
Al privar a los campesinos de sus tierras y por ende de su sustento, los convierte en una mano de obra docil y barata. De 1300 mill de habitantes, 900 mill son campesinos. 300 mill de personas, los “min gang”, verdaderamente flotante, errante a través del país, en busca de empleo, por horas, días, ofreciendo la incomparable ventaja de poder tirar los salarios a la baja. 74000 revueltas de campesinos censadas en 2005 (datos oficiales, por supuesto minimizados).
China a acaparado últimamente cerca del 80% de la financiación externa mundial, con la situación actual posiblemente se reduzca bastante en cuantía aunque muy posiblemente no en porcentaje. Respecto a su autofinanciación se realiza mediante la utilización de una parte del salario de todos los ciudadanos chinos que es sustraído por parte del gobierno, política que tarde o temprano tendrá que variar hasta convertirse en un sistema impositivo al uso.
Todo esto genera una curiosa paradoja política y economía: el país que cuenta con el crecimiento mundial más fuerte y que aplica las reglas más antisociales del capitalismo es un régimen comunista. Hoy sumido en la inquietud. El camino todavía es demasiado largo y accidentado para alcanzar el rango de gran potencia y el tiempo cuenta, y además; ¡no me lo creo!.